"La prensa es la artillería de la libertad" Hans Dietrich Genscher
Medios:
Medios:Friday, 05 de May de 2006
Ir de esmorga
Onte tivemos o pracer de asistir a un multitudinario achegamento ó Carballal, preto de Sigüeiro, a unha noite de orquestras. A caravana de autos que se dirixía cara aló era tal que a pouca xente que quedaba en Sigüeiro estaba a cadros: non había ninguén pola rúa. Os coches só ían nunha dirección, e ata ben avanzada a noite, cando as orquestras xa remataban as súas actuacións, víase de novo o desfile de autos pola estrada, esta vez en dirección contraria. Os coches aparcaban un tras outro no arcén: non había espazo para tanta xente e quen a última hora quería acudir á verbena viuse resignado a dar á volta… as veces tanta xente xunta asústanos.
As tendencias nos últimos anos da mocidade, e da xente en xeral, é de ir de festa ás cidades. Os pobos máis pequenos, ou non tanto, ven marchar cada fin de semana os seus habitantes cara ás cidades máis próximas. Marisa ten un local en Sigüeiro, localidade de 5.000 habitantes, e ve coma cada noite ten menos xente a quen poñer unha copa. “É unha pena”, din, “nunca tivemos tan pouco traballo”. A xente vai de festa a Ordes, onde atopa unha gran amalgama de locais aglutinados nunha mesma zona. “Así non tes que camiñar moito para ir dun local a outro, e non pasas frío”, explica Pablo, un rapaz de dezaoito anos que vive en Sigüeiro. Logo habería que ver onde pasan máis tempo, se nos pubs, ou na “zona de botellóns” que hai fronte a eles. E normal, porque ó prezo que están as copas calquera toma nada nun sitio deses ‘in’.
Pero para achegarte ata alí, tes que colle-lo coche cada sábado. O problema non é a gasolina, nin o traxecto de ida, senón o de volta. Sexamos realistas, é moi estrano o caso dalguén que vaia ata Ordes de festa, ou a calquera outra cidade, e non beba alcohol. Aínda que sexan un par de cervexas. E é moi raro que, no caso dunha persoa que non beba en toda a noite, non se atope na estrada con outra que sí o fixo co acelerador baixo o pe. E pasa o que tristemente pasa, que as fines de semana convértense nun muro de lamentacións o día do velorio. A causa é esta estrana cultura do alcohol, da que eu tamén participo, e polo tanto considérome quen de xulgala, nun hipócrita xuizo. Non nos di nada que os yankees regalasen botellas de alcohol ós indios que atopaban na súa conquesta: non querían que o pasaran ben precisamente.
Coma a xente marcha, os pubs dos pobos vense resignados a pecha-las súas portas. E como pechan, a xente segue a marchar de festa cara ás cidades. “É que aquí non hai nada…”. É un círculo vicioso… ou unha ruleta rusa na que todos nos xogamos á vida. Pero non quero ser fatalista..
Alédame ver que aínda así, a xente, e particularmente a mocidade, segue acudindo fiel ás festas dos pobos. No Día da Troita, en Sigüeiro, as rúas énchense de xente de todo tipo, xa sexa para comer ou para ir ó baile ou a calquera outra actividade. O mesmo que en Arzúa, Riveira ou A Fonsagrada. Os galegos non perden as súas festas máis tradicionáis, nas que os xoves e os vellos bailan do mesmo xeito e comen na mesma mesa sen mayores incidentes ca un posible atragantamento cunha espiña. E é que non hai nada coma as festas das aldeas. O respeto ós maiores é, na miña lente persoal, unha das mellores cualidades dos galegos fronte a outras culturas.
Os galegos non perderon as súas festas máis tradicionais, aínda que os pubs só poidan abrir as súas portas o día da festa maior. Non sei se se podería facer algo ó respecto, ó final cada quen elixe o que mellor se adapta ós seus intereses. Outra cosa é que a súa escolla sexa beneficiosa para terceiros, ou mesmo para quen a fai.
Por: Rocío F. Ovalle | Reflexiones | Comentarios (0) | Referencias (0)
Friday, 05 de May de 2006
Exposición: Territorio Oeste. Aspectos singulares del arte portugués contemporáneo
Lugar: Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa (MACUF), A Coruña
Fecha: del 14 de marzo al 30 de junio
Tendemos a identificar el oeste con lo desconocido, con lo exótico, con lo inexplorado. Así, “Territorio Oeste. Aspectos singulares del arte portugués contemporáneo” se nos presenta como una muestra del desconocido vecino que abre, junto con Galicia, el paso al Nuevo Mundo por el Atlántico. Pero no hará falta cruzar el charco. Ya se quejaba Ambrose Bierce: “No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos”.
El arte portugués, reprimido durante más de 40 años por la dictadura salazarista, emerge ahora, muy en paralelo con el nuestro, rumbo a la internacionalización. Lejos de ser una de esas cosas viejas de las que habla Bierce, la renovación y la influencia de las nuevas corrientes artísticas, tras el aspecto más endémico que caracterizó anteriormente a la expresión portuguesa, son intrínsecas a esta muestra que acoge a la llamada por la crítica “generación sin generación”: una treintena de artistas, unos, ligados a las vanguardias del XX; otros, a las corrientes internacionales del XXI.
Entras sin llamar –como en la canción-, las puertas están abiertas y, con ellas, un universo de pluralidad que se muestra frente a ti. Extraviarse entre los límites del espacio y del tiempo es muy sencillo: sólo hay que dejarse llevar, perderse entre una fría y austera arquitectura, en conflicto con las sensaciones a las que da cabida. Lo primero que ves: la destrucción de la tierra a manos de un niño que, inconsciente, quiebra el paisaje con sus juegos. Probablemente no sea tan niño.
Un flujo incesante de las más diversas formas te cautiva: la fotografía de Helena Almeida; el dibujo, la pintura y la escultura de José Pedro Croft, Joana Rego y Rui Chafes; el video de Joao Onofre y Filipa César, entre otros. Nuevas formas. Arte contemporáneo. Creaciones insólitas. Imágenes con las que expresan sus sentimientos más latentes. Lo que las une: una ansiosa preocupación social.
Quizá lo que proceda sea alejarse de los problemas para verlos más claramente; así, sólo poniendo distancia entre uno mismo y ese cuadro que no logramos identificar podremos descubrir la mano quemada que cierra el puño con fuerza. Lo que esconde: una incógnita.
Poemas dibujados con los dedos a 24 frames por segundo, que acompaña una banda sonora lírica, de tono intimista, retan a los límites de la expresión humana: son un “grito mudo”.
Las enormes muletas de acero de Rui Chafes, símbolo de la enfermedad, me traen a la memoria el poema de Bertolt Brecht en que un médico arroja, riendo, las muletas de un paralítico al fuego y éste, tras volver a andar, afirma: “me curó una carcajada”. Lo suyo sería deshacernos de las muletas en que se apoyan nuestras dificultades diarias. Las pequeñas y las grandes. Actuar. Movernos. Acercarnos hasta una muestra que no dejará de sorprender a las mentes más ávidas y de emocionar a quienes ya se consideren curados de espanto.
Por: Rocío F. Ovalle | Cultura | Comentarios (0) | Referencias (0)
Sunday, 05 de March de 2006
Somos racistas. O al menos eso es lo que piensan de nosotros fuera de estas cuatro paredes, y dicen que alejándose del problema se es más objetivo. O estando dentro de él cuando se es diferente.
Pero nosotros seguimos extrañándonos cuando un ecuatoriano nos pregunta el por qué de nuestro racismo...
“¿Racistas?”, nos preguntamos asombrados intentando buscar una lógica que explique tal absurdo. “¿Que en España somos racistas?”. Efectivamente, analizando nuestro comportamiento podemos cerciorarnos de que cuando nos cruzamos con un negro por la calle no le llamamos “negro de mierda”, que no nos molesta que los “sudacas” vengan a nuestro país ni cederles algunos de nuestros trabajos; que cuando alguien saca el tema nosotros siempre defendemos la igualdad de todas las personas sin importar las diferencias. Y entonces, aliviados, volvemos a respirar.
Pero eso no es más que la capa exterior de la cebolla: tienen que caer muchas más para llegar al fondo de la cuestión. Porque presuponemos muchas cosas que no debemos, y porque omitimos otras que no nos interesan. Porque, por ejemplo, no sé quién se ha autoconcedido el derecho a la explotación de la tierra, que no ha sido creada por ningún hombre; ni sé qué cualidades específicas ha de tener una tierra para llamarse España o Etiopía; ni entiendo porqué ese miramiento con los inmigrantes cuando si algo se puede decir que todos llevamos en nuestra sangre, es que somos descendientes de emigrados; y desde luego, “nuestro trabajo” no es nuestro si no lo realizamos nosotros, ¿o acaso se nos olvida el tipo de trabajos que, generosamente, donamos a quien pone un pie en esta tierra de occidentales? Está a la orden del día.
Cuando nos cruzamos con un negro no le insultamos, pero inconscientemente pensamos “ese hombre es negro”. Lo diferente nos asusta, y si además es mejor que nosotros, nos sentimos amenazados. Y eso precisamente es lo que lo hace tan divertido. Mientras nosotros, los seres “superiores”, intentamos frustrar a quien tememos, ellos, los “inferiores”, hacen con el balón –y con muchas otras cosas- lo que nosotros no somos capaces pero desearíamos. Cuando alguien golpeó con aquél mechero a Roberto Carlos probablemente no sabía que en Brasil es casi tradición jugar un partido de fútbol al día, después de la jornada de trabajo, y que si el brasileiro juega desde hace tanto tiempo en las filas del Real Madrid, quizá, sólo quizá, sea porque ha trabajado duro para conseguir estar ahí. Igual que Figo, para quien el mechero se transformó en una cabeza de cerdo. Igual que Eto’o. Cada vez estoy más convencida de que cuantos menos medios tiene una persona, más desarrolla su creatividad y su capacidad de adaptación: lo suyo tiene más mérito que lo nuestro, aunque quizá eso también sea una forma de racismo...
De modo que si somos racistas es debido a nuestra ignorancia, o quizá simplemente a nuestro acomodamiento, tanto físico como mental. No lo sé. Por desgracia, esto no es sólo cosa de españoles, sino de los países primermundistas. Lo que todos sabemos es que el racismo sólo engendra odio, y el odio más odio; de modo que si queremos salir de este círculo vicioso sin tener que remendarnos las heridas, lo primero que debemos hacer es ser conscientes de nuestros temores ocultos. Porque, como decía Einstein, “el mundo no está amenazado por las malas personas, sino por las que permiten la maldad”.
Por: Rocío F. Ovalle | Reflexiones | Comentarios (0) | Referencias (0)
Friday, 13 de January de 2006
-¿Por qué el metro sólo funciona hasta las 12? ¿Es un toque de queda encubierto?
-¿Por qué no ponen música más alegre, dentro de la música más corriente, en el tren y el metro?
-¿Por qué es en Barcelona tan cara una "vivienda digna"?
-¿Por qué en Catalunya no te ponen una mísera tapa con la cervecita?
-¿Por qué en Galicia no te puedes comprar CD´s originales por 2€?
-¿Por qué en Galicia no se promueve la creación de grupos que se expresen en gallego?
-¿Por qué los gallegos se molestan con sus estereotipos y sin embargo ellos también los tienen? ¿Y viceversa? ¿Y el resto del mundo?
¿POR QUÉ ESA GITANA TIENE QUE LLEVAR A SU HIJO EN UN CARRITO FABRICADO CON CAJAS DE PLÁSTICO?
Por: Rocío F. Ovalle | Reflexiones | Comentarios (2) | Referencias (0)
Tuesday, 03 de January de 2006
Aeropuerto>>> gente de todos los colores y formas. Muchas esquinas, entre tanta forma.
La ciudad>>> gente de todas las formas y colores también. Muchas cosas nuevas, entre ellas también...
El metro>>> donde la gente de todos los colores y formas se agolpa y aplasta entre un amasijo de hierros y culos huesudos para llegar a su destino. Me pregunto cuál será.
PRECAUCIÓN>>> no mezclar ninuno de estos elementos con alcohol. La gente de colores no se respeta. Un chico que bomita, otro que se cuela, y entre tanto, el tiempo que avanza mientras nosotros continuamos detenidos.
Un cristal roto en el portal tras noche vieja me avisa de que esto es la selva. Aquí casi nadie habla catalán, y las motos que pasan hacen mucho ruido, aunque a mi compañero le gusten, por no mencionar el camnión de BCNeta. Pero aquél hombre canta en la calle, aunque le mire la gente, canciones de un lejano hogar. Y mi compañero que me besa y me acaricia en el metro, y otro que me sonríe en la salida, y la panadera me dice que soy yo más guapa, aunque él se lo tenga muy creído, y si sonríes puede que al salir te digan "feliz any".
Las fotos están brillando por su ausencia, al igual que mis trabajos. Pero en el Fresc Co te puedes llenar, y en casa también.
Mi breve ensayo de periodismo gonzo, o pequeños escritos de este viaje, queda interrumpido con la fatal locución y expresión de un reportaje de las noticias de A3, y el mío ni si quiera a medio hacer.
En estos días no encuentro noticiabilidad por ninguna parte, hay veces en que otras cosas son más importantes.
Por: Rocío F. Ovalle | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Monday, 28 de November de 2005
... me la pela.
En una época en la que todo el mundo reclama su derecho a una enseñanza mejor, no sabemos qué es lo que quieren, si hacer que la iglesia y el PP continúen haciendonos sus habituales labados de cabeza, o si realmente quieren una enseñanza mejor.
En una época en la que todo el mundo critica sin conocer la relaidad de los mineros, y los ponen como unos vividores que no les falta de nada, y en la que una simple manifestación para defender sus derechos se convierte en "una revuelta".
En un tiempo en que las series no reflejan la realidad y los diarios contribuyen al aislamiento de la sociedad por miedo a que te metan un misil por el culo...
LA ACTUALIDAD ME LA PELA.
Y quien diga lo contrario miente (casi tanto como yo cuando digo que la actualidad me la pela... y ahora es cuando dices "pues ven y pélamela").
Por: Rocío F. Ovalle | Actualidad | Comentarios (4) | Referencias (0)
Wednesday, 09 de November de 2005
Ya ha nacido la Infanta Leonor. Ahora hay que esperar a que el Rey le ceda el trono a su hijo para ver modificada la constitución, ya que de hacerlo antes el Príncipe Felipe no podría gobernar.
Me alegra ver que en otro aspecto más, las mujeres estaremos en situación de paridad con el hombre. Sin embargo, y sin que sirva de precedente, yo también derramo una lágrima furtiva (al igual que Máximo), en esta ocasión porque puede que vea a la pequeña Leonor reinando, cuando yo lo que quisiera es ver una III República o un mundo libertario.
Por: Rocío F. Ovalle | Actualidad | Comentarios (1) | Referencias (0)
Wednesday, 12 de October de 2005
Tras una jornada caracterizada por el desplegamiento en todo el país de la bandera rojigualda, procedemos a despedirnos del día de la Guardia Civil; una guardia, recordemos, creada para defender la propiedad privada en un tiempo en que sólo unos pocos podían ser propietarios. El día de la misma Guardia Civil que maltrataba a los gitanos de un Lorca enterrado por ellos y los franquistas.
No recuerdo dónde lo leí, pero estoy de acuerdo con que el patriotismo, sea cual sea, no es más que una exaltación del ego encubierta en la generalidad de la multitud; en lugar de decir "yo soy el mejor", dicen "nosotros somos los mejores" o, incluso más abstractamente, "mi país es el mejor". Y amparados en la multitud se sienten protegidos y libres de hacer cualquier cosa porque saben que el resto de egocéntricos/egoístas/idiotas (en sentido etimológico) les respaldarán.
"Mi territorio es lo que pisan mis pies", dice la Gran Orquesta Republicana. Porque ¿qué derecho tiene el hombre a poseer y controlar la tierra que no ha creado?.
Por: Rocío F. Ovalle | Actualidad | Comentarios (1) | Referencias (0)
Wednesday, 12 de October de 2005
Nunca llueve a gusto de todos.
Por: Rocío F. Ovalle | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Wednesday, 21 de September de 2005
Últimamente estamos vivendo de cerca la formación de bandas al más puro estilo yankee. Cada vez son más los inmigrantes que se inmiscuyen en los entresijos de las bandas urbanas para afrontar su llegada el nuevo país. Pero lo peor de todo es que no lo necesitan para vivir, aunque en muchas ocasiones sí para sobrevivir. Cuando a un niño latino le pega un neonazi en el colegio, ese niño sabe que estando entre los Latin Kings no le volverá a pasar, sabe que sus compañeros saldrán en su defensa. Pero esto es un maldito círculo vicioso, unos contra otros. Bandas y más bandas, que atentan contra todos y que se encubren unos a otros. Bandas que no sólo actuan para protegerse, sino que atentan contra una ciudadanía que lo único que desea es vivir tranquila.
Bienvenidos a yankeelandia. ¿Qué nos espera ahora?
Por: Rocío F. Ovalle | Actualidad | Comentarios (0) | Referencias (0)